Lección 13

La Locura de la Reserva Fraccionaria

¡Alas! ya era demasiado tarde: seguía creciendo y creciendo, y muy pronto tuvo que arrodillarse: en un minuto más no había lugar ni siquiera para eso, y probó el efecto de acostarse, con un codo contra la puerta, y el otro brazo curvado alrededor de su cabeza. Aun así siguió creciendo, y como último recurso sacó un brazo por la ventana y un pie por la chimenea, y se dijo a si misma: “ya no puedo hacer más, ¿¡qué será de mi!?”

El valor y el dinero no son temas triviales, especialmente en los tiempos actuales. El proceso de creación de dinero en nuestro sistema bancario es igualmente no trivial, y no puedo evitar la sensación de que sea así deliberadamente. Lo que antes solo había encontrado en textos académicos y legales parece ser una práctica común en el mundo financiero también: nada se explica en términos simples, no porque sea realmente complejo, sino porque la verdad está oculta detrás de capas y capas de jerga y aparente complejidad. “Política monetaria expansiva, flexibilización cuantitativa, estímulo fiscal a la economía”. El público asiente con la cabeza, hipnotizado por las elegantes palabras.

La banca de reserva fraccionaria y la flexibilización cuantitativa son dos de esas palabras elegantes, que confunden lo que realmente está sucediendo al enmascararlo como complejo y difícil de entender. Si se le explicara a un niño de cinco años, la locura de ambos se haría evidente rápidamente.

Godfrey Bloom, dirigiéndose al Parlamento Europeo durante un debate, lo dijo mucho mejor de lo que podria:

“[…] Realmente no entienden el concepto de banca. Todos los bancos están quebrados. Bank Santander, Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland: ¡todos están en quiebra! ¿Y por qué están en quiebra? No es un acto de Dios. No es por un tsunami. Están en quiebra porque tenemos un sistema llamado “banca de reserva fraccionaria”, lo que significa que los bancos pueden prestar dinero que en realidad no tienen. Es un acto criminal y ha seguido por demasiado tiempo. […]

Tenemos falsificaciones, a la cual llamamos flexibilización cuantitativa, pero no es mas que falsificación con otro nombre. La impresión artificial de dinero que, si cualquier persona común lo hiciera, iría a la cárcel por un largo tiempo […] y hasta que comencemos a enviar a los banqueros – y incluyo a los banqueros centrales y políticos – a la cárcel por esta atrocidad, esto continuará.”

Godfrey Bloom

Permítanme repetir la parte más importante: los bancos pueden prestar dinero que en realidad no tienen.

Gracias a la banca de reserva fraccionaria, un banco solo tiene que quedarse con una pequeña fracción de cada dólar que recibe. Está en algún lugar entre el 0 y el 10%, generalmente en el extremo inferior, lo que empeora las cosas.

Usemos un ejemplo concreto para comprender mejor esta loca idea: una fracción del 10% será suficiente y deberíamos poder hacer todos los cálculos en nuestra cabeza. Ganar-ganar. Entonces, si llevas $100 a un banco, porque no quieres guardarlos debajo de tu colchón, el banco solo tiene que quedarse con la fracción acordada. En nuestro ejemplo, eso sería $10, porque el 10% de $100 es $10. Easy, ¿verdad?

Entonces, ¿qué hacen los bancos con el resto del dinero? ¿Qué pasa con tus otros $90? Hacen lo que los bancos saben hacer, se lo prestan a otras personas. El resultado es un efecto multiplicador de dinero, que aumenta enormemente la oferta monetaria en la economía. Tu depósito inicial de $100 pronto se convertirá en $190. Al prestar una fracción del 90% de los $90 recién creados, pronto habrá $271 en la economía. Y $343.90 después de eso. La oferta monetaria aumenta de forma recursiva, ya que los bancos literalmente están prestando dinero que no tienen. Sin un solo Abracadabra, los bancos transforman mágicamente $100 en mil dólares o incluso más. Resulta que 10x es fácil. Solo se necesitan un par de rondas de préstamos.

21 lessons: What I've learn from Bitcoin

No me malinterpretes: no hay nada de malo en prestar. No hay nada de malo en los interés. Ni siquiera hay nada de malo en los buenos bancos regulares que almacenan tu riqueza en un lugar más seguro que en el cajón de tus calcetines.

Pero, los bancos centrales son una bestia diferente. Abominaciones de regulaciones financieras, mitad públicos mitad privados, jugando a ser Dios con algo que afecta a todo aquel que es parte de nuestra civilización mundial, sin consciencia, solo interesados en satisfacción inmediata, y al parecer sin ninguna acontabilidad o auditabilidad.

Aunque Bitcoin todavía sea inflacionario, dejara de serlo en algún punto. La estricta cantidad de 21 millones de bitcoins eventualmente destruirá la inflación por completo. Ahora tenemos dos mundos monetarios: Uno que es inflacionario y en donde se imprime dinero a lo loco y de forma arbitraria, y el mundo de Bitcoin, donde la cantidad final esta predeterminada por código y es fácilmente auditable por cualquiera. Uno es obligado sobre nosotros con violencia, al otro se puede unir cualquiera que deseé hacerlo. No hay barreras para entrar, no hay que pedirle permiso a nadie. Participación de manera voluntaria. Esa es la belleza de Bitcoin.

Yo diría que la pelea entre los economistas Keynesianos y Austriacos ya no es puramente académica. Satoshi logro construir un sistema de trasferencia de valor mamadisimo, y en el proceso creo el dinero mas solido que jamás se ha creado. De una u otra forma, mas y mas personas aprenderán de la estafa que es la banca de reserva fraccionaria. Y si llegan a conclusiones similares a las de los economistas austriacos y bitcoiners, puede que se unan al imparable internet del dinero. Nadie puede detenerlos si ellos deciden unirse.

Bitcoin me enseño que la banca de reserva fraccionaría es una estafa y total locura.

Para ir mas profundo en la madriguera

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